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7月13日 Un tributo a la mamá de ValentinaComo las películas a cartelera, Vale pronto estará aquí, pero su madre ya se pasea por mi casa. Lleva, como dijera José Luis Rivas, "en el henchido vientre la levadura de la espera".
Y yo también espero. Cuando me ato los zapatos, cuando veo llegar el camión, cuando me encorvo para montarme la mochila, cuando ruego por la quincena, cuando le pienso su futuro, cuando no le veo pasado...
Nunca le había visto los ojos tan de jícara, el cutis tan palomo ni el cabello tan parlante. Y ese vientre que llega antes que su nariz a todas partes. Pleno como nunca.
Veo mi vida desdoblarse. Para un sonero difuntoEl fin de semana murió don Heliodoro Copado, ex violinista de Los Camperos de Valles. El lunes 9 de julio, cuando lo supe, lloré, como correspondía. Vivió sus últimos años con el brazo derecho convertido en harapo por una embolia. Sarcasmo del destino para el que durante muchos años fue uno de los mejores violines de la huasteca. De Jimi Hendrix se podría decir que no tenía toda la sensibilidad de Jimmy Page aunque fuese más rápido en la ejecución. A Copado, en cambio, no le faltaba ni una cosa ni la otra. Sus floreos ahora nos harán llorar más que nunca, pues al regocijo extremo que nos causaban se unirá la nostalgia. Cerati is colder than deathModo de entrada: www.cerati.com Si les gusta el pop que tiende hacia la sicodelia, háganlo. Y si no, pruébenlo -ya lo dijo el pequeño gigante de la canción, Nelson Ned, "antes de decir que no te gusto, pruébame". Bajen los fondos de escritorio que además, por oscuros, permiten visualizar muy bien los iconos.
Las descargas recomendables incluyen videos, y lo que flaquea es la semblanza de la carrera de Cerati, muy inclinada a la presentación de sus logros comerciales y que descuida la explicación de sus búsquedas sonoras.
En viaje hacia la redención 3月3日 Sonic TubeAsí son las cosas en You Tube: de la bazofia a lo sublime. Me gusta, me gusta, me gusta, que pueda servir como plataforma para algunas vías alternas.
Mi recomendación específica es el material de Sonic Youth, uno de los poquísimos grupos que realmente han influenciado la música pop masiva desde el underground. Algunas de aquellas cualidades que los periodistas y criticuchos les han colgado a grupos como Coldplay, ustedes saben, son del Sonic Youth. Sólo grupazos como Radiohead o Pixies me vienen a la cabeza. Además de experimentales, frescos. Garage e indie.
Dense un quemón en su sitio: http://www.sonicyouth.com/ y con lo que me trajo, videos en el You Tube de Teenage Riot, Silver Rocket, o la preciosísima The Diamond Sea.
10月6日 De Madrid a Nitra(glicerina): etnias mortalesPor Marco Carlos Ávalos, mi cuate viajero por apetencia.
Les mando un breve episodio que escribí sobre el viaje que realicé de Madrid a Viena. Es una breve crónica que refleja, sin embargo, el clima de ultra nacionalismo e intolerancia que aún prevalece en Europa. Es curioso, la segunda guerra mundial es una huella permanente que uno ve en todos lados aquí: mausoleos en memoria de los soldados americanos, rusos, etc. que murieron por liberar Francia, Eslovaquia, etc., placas en estaciones de trenes que explican que desde ahí se enviaron tales y tantos judíos a los campos de exterminio en Polonia, etc. pero el enemigo principal, el odio y la intolerancia siguen vivos ¡y muy vivos! en toda Europa y yo lo he visto con mis propios ojos, lo he escuchado en lo que dice la gente y me he contagiado de ello. Esta breve crónica es una muestra de ello:
El viaje de Madrid a Viena fue caótico y muy cansado. En París tuve que hacer una conexión de la Gare Montparnase a la Gare D´Est y en el metro los parisinos se sintieron molestos con el espacio que ocupaba con mis maletas. Una noche anterior, en Madrid, el cierre de la mochila se había roto en la sección donde guardaba los zapatos, y aunque Raquel y yo (mi amiga española) pusimos varias vueltas de cinta canela, el cierre terminó por abrirse justo en el metro de París y los zapatos se regaron por todo el piso de la estación Oberkampf. Un caos. Cosa curiosa: dos muchachas parisinas me ayudaron a levantar los zapatos y los guardaron como pudieron en la mochila que cargaba detrás. Estaban muertas de risa. Yo también lo tomé con humor. Al menos la parte de "solidaridad" es un valor que sigue vivo entre algunos parisinos… En la "Gare D´Est" intenté por todos los medios bañarme pero fue imposible. Hay obras y por ello ni siquiera tienen un lugar donde dejar las cosas a consigna. Entonces tuve que andar por la estación con todo. Para colmo, en el tren a Viena desde París me tocó compartimiento. No me gustan los compartimientos en el tren. Dadas las actuales condiciones del mundo, con la migración de gente pobre hacia países que podrían darles trabajo, la creciente ola de rechazo a otras razas y culturas, etc., en los compartimientos de los trenes la gente que no se tolera tiene que viajar junta. Las primeras estaciones del tren éramos un turco que vestía impecable de traje y yo. El turco era turco porque él mismo lo dijo. En realidad yo pensé que era francés pero el dijo que era "turkai" y explicó en un inglés entrecortado que él vivía en Austria, pero que no era austriaco sino que sus orígenes eran turcos. Parecía querer dejar esto muy bien claro. Entonces, una pareja de austriacos, él, de traje (casi un sosias de Franz Beckenbahuer) junto con su mujer, intentaron entrar al compartimiento. Me dijeron "halo" pero luego lo vieron a él y optaron por no entrar cual si hubieran visto al diablo en persona. Hasta ahí todo iba bien, pero entonces llegamos a Baden Baden y subieron una alemana y luego dos mujeres, una madre y la hija de unos 19 años que eran de…no sé de dónde, pero seguro musulmanas, aunque no usaban la burka. Tensión. La alemana iba sentada a mi lado y veía con recelo a las otras dos. Las otras dos la veían de reojo y guardaban silencio. El turco llevaba tapado el rostro con la mano izquierda. Silencio y miradas furtivas entre todos. Un vaso de cristal hubiera estallado si alguien hubiera tenido uno entre las manos. La señora y su hija sacaron una botella de agua Perrier y casi como si se tratara de una bomba peligrosísima, la fueron abriendo muy lentamente para no llamar demasiado la atención. La alemana inclinó su rostro como queriendo esconderse en la oscuridad, como queriendo que su cuerpo viajara ahí pero no su mente. Entonces la muchacha musulmana se recostó sobre el pecho de su madre que le acariciaba de manera muy muy dulce. La alemana hacia esfuerzos por no verlas y no rozarlas con sus pies. El turco se tapaba el rostro con la mano y yo…yo fingía que no me importaba nada. Y las luces de algunas ciudades alemanas que cruzábamos en el tren revelaban esa sensación de soledad que sin duda todos los que íbamos en ese compartimiento sentíamos. En Viena, pese a lo que decían todas esas guías de viaje, los horarios en Internet y la misma información de SNF y Renfe juntas, no existe un tren que salga de la estación central de Viena hacia Bratislava. Por eso tuve que salir y subir a un tranvía urbano (como esos que hay todavía en Ciudad de México) para llegar a la Sudbanhoff desde donde salían los trenes a Bratislava. Nada mas salir, veo publicidad política. Un partido dice algo en alemán contra el Islam en un cartel pegado cerca de la banca cubierta para esperar los tranvías. No sé alemán, cierto, pero sé que ese partido pugna contra el Islam porque Islam se escribe Islam en alemán y porque alguien añadió con un plumón rojo "NAZIS!!" sobre el cristal.
Pese a todo tuve razón: esa era la estación sur de Viena: una nave lúgubre y sucia, aún peor que cualquier estación de autobuses de la clase más baja que pudiera haber en México, un país del tercer mundo o más, más allá.
Ahí en la estación busqué un baño. La estación Sudbanhoff de los trenes nacionales de Austria, en Viena, es horrible. Está sucia, vieja y se percibe un desprecio por los que viajamos hacia estos hermosos paisajes eslavos. Esto, los paisajes que pude ver de Francia, de España, de Alemania, de Austria fueron los suficientemente hermosos, al grado que hicieron que este viaje de un día y medio entre Madrid y Viena valiera la pena…
Los baños de la estación estaban custodiados por un señor que dormitaba en una silla. El olor y el agua en el piso me advirtieron antes de siquiera entrar que no tendría caso tratar de cambiarme de ropa ahí, dado que no iba a poner las maletas en aquel piso asqueroso…
Entonces tuve hambre. En un negocio cercano al anden vendían "Pizza y Kevab". Curioso, alemanes no soportan viajar en el tren con un turco pero si gustan de comprar kevab a 4.50 euros más la coca-cola… El tren a Bratislava, pese a ser de"2ª clase" era un tren muy limpio y moderno. Con asientos confortables, amplios y mesitas. Todo era automático. Entonces ahí lo hice: me lavé el torso, me cepillé los dientes, me rasuré, me lavé el cabello, etc. Y me cambié de ropa para lucir presentable ante Moni que iba a recibirme a la estación. Este hecho me valió insultos en (¿eslovaco?) de los otros pasajeros porque tardé demasiado ahí dentro del baño del tren, que por cierto también estaba muy limpio.
Al salir ya estábamos en Bratislava… Es curioso, pero ni siquiera me di cuenta cuando llegamos, salvo por los inevitables grafitis pintados en las paredes de los edificios que también vi en Madrid, París, etc… Había llegado la hora. Cargué con las maletas y luego de dar vueltas confundido por andenes encontré la salida al vestíbulo de la estación. Subí unas escaleras y la vi. Estaba ahí como un ángel buscando en todas direcciones por mí. La estación era oscura pero ella brillaba en el sitio y al voltear me reconoció inmediatamente. Llegando a Nitra, su primer comentario fue "está calle está habitada casi solamente por gitanos… por lo menos aquí es solamente una calle… y no como en Presov que es casi toda la ciudad…". Moni iba a ser mi guía, principal apoyo y amiga de ahí en adelante… |
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